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viernes, 31 de mayo de 2013

¿LA HORA DE LA DESPEDIDA?



Ya hemos acabado las clases, y por fin el curso, es hora de despedirse de este segundo curso de educación infantil, pero no quería perder la oportunidad de despedirme y hacer una última reflexión sobre este último año.
En general ha sido un curso muy bueno, he podido aprender y disfrutar mucho de las asignaturas que he tenido. Me he entusiasmado por nuevas pedagogías educativas que desconocía (cómo Reggio Emilia o Emmi Pikler), he gozado de la experiencia de estar tres semanas en un aula con niños, sentir lo que en un futuro será mi profesión, aprender de ellos, ver las cosas increíbles que hacen y muchas veces lo poco que lo valoramos.
Con respecto a la asignatura de Literatura Infantil, no sé cómo expresar con palabras la manera en la que la he vivido. He aprendido muchísimo, desde cómo hacer una buena selección de libros hasta cómo crear una biblioteca en el aula. Pasando por adaptar cuentos folclóricos, sin olvidarme de poder realizar mis propias creaciones literarias para y con niños.
Además de los académico me he dado cuenta que en estos 4 meses que ha durado la asignatura he descubierto unos sentimientos que no conocía de mi misma, una pasión por los libros, que aunque ya me gustase leer, he podido ver cómo libros infantiles nos pueden hacer soñar, imaginar, transportarnos a otros lugar, emocionarnos, a los propios adultos. He descubierto  y podido asomarme a una ventana, que es la literatura infantil, que desconocía y que puedo aseguraros que me ha fascinado, y que quiero seguir descubriendo.



Tengo que dar las gracias a mi profesora, Irune, por trasmitirnos esa alegría, ese entusiasmo por la literatura, que a muchos profesores ya les gustaría tener y trasmitirles a sus alumnos. También quiero agradecer a mis compañeras porque sin ellas las clases no serían iguales, no estarían llenas de risas, momentos divertidos. A una amiga muy especial, que me ha ayudado mucho a lo que se refiere a la estética del blog, Bea. Gracias a ti mi blog es mucho más bonito. Y no quiero olvidarme de la gente que pasáis por el blog y aunque sólo sea para mirarlo, sacar ideas, m hace muchísima ilusión. Y sin olvidarme de Irene, una compañera de la uni que a través del blog nos hemos podido conocer, me encanta los comentarios que me deja, y sobre todo su blog , que os recomiendo que los visitéis porque tiene unas entradas muy emotivas y muy interesantes en el ámbito educativo. (http://dibujapintaycoloreatuvida.blogspot.com.es/)

Pero esto no acaba aquí, aunque la asignatura de Literatura Infantil haya terminado, cómo dije esté espacio no era sólo para la asignatura, por lo que mi propósito es mantenerlo, hacer  nuevas entradas relacionadas con la educación,  enseñaros mis pensamientos, las cosas que voy descubriendo.
Por eso, esto no es una despedida, sino un HASTA LUEGO


Este es mi pequeño rincón donde quiero expresarme y continuar con mi camino hacia la educación ¿me acompañas?

UN RINCÓN MÁGICO


En este último bloque hemos aprendido cómo organizar, gestionar, plantear una biblioteca de aula.
Cuando nos referimos a una biblioteca de aula, no debemos pensar en ese espacio, poco cuidado, sin buena luz, donde hay algunos libros algo estropeados, y que los niños van a jugar, pero no a disfrutar de los libros. Muchas veces esos rincones están ahí porque queda bonito decir que se tiene una biblioteca en el aula, pero no están bien cuidados, ni se persigue ningún fin. Además de que los libros no están seleccionados según unos criterios literarios, ni para las edades de los niños.
Para mí, y así espero poder llevar a cado en mi futura profesión, la biblioteca de aula debe ser un sitio agradable, confortable, donde al niño le atraiga y le apetezca ir, llamar su atención. Donde pueda ser un rincón de paz, de tranquilidad, donde pode estar sólo y leer o reunirse con compañeros. Sobre todo mi propósito es que los niños y niñas tuvieran un lugar donde poder sumergirse en la magia que nos aportan los libros, que disfruten, se emocionen, piensen, imaginen, se ilusionen a través de los libros.
Para todo esto es muy importante cómo diseñamos el espacio, que elementos decorativos utilizamos, el sobrecargar de elementos llamativos el rincón no me parece adecuado, muchas veces es mejor pequeños objetos, colores no muy llamativos, que no saturen, colores más neutros que inviten a la tranquilidad. Donde situar la biblioteca, debe ser un lugar tranquilo, que no sea de paso, intentar controlar el nivel de ruido, por ejemplo que no esté al lado del baño. Es mejor si tiene luz natural.
Cómo ya he dicho antes, el contenido de la biblioteca también es fundamental, tener en cuenta que libros tenemos. Debemos pensar que esos libros son los que los niños y niñas miraran, leerán, y para ello debemos hacer una buena selección. También podemos tener libros paraliterarios que se adecuen a sus edades y que tengan relación con proyectos que hacemos en clase. La manera de colocar esos libros también influye, no es lo mismo tener los libros en cajones, o en estantería poco accesibles a los niños, o donde no puedan visualizar las portadas, que tenerlos de una manera especial, colocados con cuidado, a la vista y acceso de los niños. También es importante tener un número mínimo de libros, sí tenemos una clase de 25 niños, mínimo debemos tener 50 libros, dos libros por niños. Es importante contar con  la ayuda de los padres a la hora de crear nuestra biblioteca de aula, nos pueden ayudar haciendo donaciones de libros, podemos explicarles y darles unas pautas para que puedan seleccionar buenos libros, pedirles que participen en los cuentacuentos, que vengan al aula a explicar cuentos, etc.
A la hora de aumentar nuestra biblioteca de aula, y fomentar el gusto por los libros, con los niños y niñas se puede organizar salidas periodicas a la biblioteca municipal, donde podrán coger libros prestados y llevárselos a casa o tenerlos unos días en la biblioteca del aula.
Buscando espacios de lectura, bibliotecas de aula, me han fascinado las ideas que podemos encontrar diferentes a lo que podemos tener en mente y a lo que hemos vivido cómo biblioteca de aula.
Son verdaderos espacios bellos, que invitan a quedarte y disfrutar de los libros.



 Podemos buscar mobiliario adecuado a la edad de los niños, que sea de fácil manejo, que los libros estén a la vista, y además que sean decorativos.  Algunas ideas pueden ser: 



Debemos pensar que todos en algún momento de nuestras vidas buscamos y tenemos espacios donde nos gusta estar, relajarnos, disfrutar de un buen libro, etc. A mí por ejemplo me gusta sentarme en la cama, en una esquina que tengo, rodearme de cojines, muchos cojines, que entre la luz por la ventana y poderme pasar horas y horas leyendo. Cuando es verano, me encanta leer en la playa, cuando ya se está yendo la gente y el sol, y mientras leo poder escuchar las olas y el olor a mar. 


¿Porque a quien no le gusta tener un pequeño rincón donde poder abstraerse del mundo y sumergirse en un libro?


sábado, 25 de mayo de 2013

CUENTAME UN CUENTO





En este bloque hablare sobre la hora del cuento. Cuando nos referimos a la hora del cuento, hablamos de la transmisión literaria de una persona hacía otra, puede ser una maestra hacia sus alumnos, una madre o padre con su hijo, una tía a sus sobrinos, un niño a otro niño, etc. Puede ser de muchas maneras, las personas que lo trasmiten (padres, hermanos, amigos, maestras, etc.) y los receptores, en este caso los niños. A continuación nos centraremos en la hora del cuento en el aula, de las maneras en que podemos hacerlo con los alumnos y los recursos y materiales que podemos utilizar.
A la hora de trasmitir las historias podemos usar libros de autor o cuentos folclóricos. En los libros de autor, sin textos que calificar como literarios (como ya vimos en el bloque 1) acercan al niño al campo de la literatura y de la imagen (experiencia artística). Si están bien escogidos, debemos hacer una buena selección como hemos visto en el bloque 1, debemos leerlos en clase y también enseñarles las imágenes, no sólo para que los niños sigan la historia con las imágenes, sino porque las imágenes son artísticas, es arte. Otra opción son los cuentos folclóricos, cómo ya pudimos ver en el bloque anterior los textos folclóricos no son infantiles, por lo tanto o encontramos buenas adaptaciones para niños (en contenido, vocabulario, etc.) o hacemos nosotros las adaptaciones. Al ser historias que en su origen se trasmitían de forma oral, hasta que se recogieron por escrito, la mejor manera de contarlo a los niños es oralmente, sin leerlo.
Hay tres estrategias para trasmitir literatura a los niños:


LECTURA: es reproducir literalmente (a menos que encontremos palabras muy difíciles para los niños) lo que está escrito en un texto. Uno de los objetivos de esta estrategia (aparte de acercar la literatura a los niños y hacerles disfrutar de los libros) es ser un modelo de lectura para los niños. Esto conlleva ser un buen lector, ponerle énfasis, hacer bien los signos de puntuación, no leer rápido, mirar a los niños mientras leemos, no exagerar ni poner voces. Para los más pequeños (2-3 años) es mejor que mientras vayamos leyendo, les enseñemos las imágenes. Hace poco descubrí una iniciativa educativa que no conocía y que me sorprendió por ver la buena idea que es, “Padrinos de lectura”, consiste en que niños y niñas de primaria (2º ciclo) o más mayores apadrinan niños de educación infantil (2º ciclo) y les leen cuentos. Es una estupenda idea, ya que así podemos fomentar el gusto de la lectura y hacer de ella algo entretenido y divertido. A continuación os dejo el enlace del blog del colegio Cardenal Spínola de Madrid, donde cuentan el proyecto detalladamente. (pinchar en la imagen)




NARRACIÓN CON LIBRO: es igual que la lectura, pero contando la historia con nuestras palabras (podemos modificar el texto) apoyándonos siempre en las imágenes del libro. Quien narra  debe hacer referencia a las ilustraciones mientras cuenta la historia. Es muy bueno interactuar con los niños, también cambiar algunas voces a los personajes, sin exagerar, hace de la narración más expresiva e interesante.

CUENTACUENTOS: Es relatar una historia sin apoyo visual, sin libro. Es la mejor estrategia para los textos folclóricos. Al no tener apoyo visual, podemos fomentar la imaginación de los niños, que sean ellos los que por sí mismos generen las imágenes de la historia relatada. Para ser un buen cuentacuentos, debemos prepararnos muy bien la historia, en las otras estrategias también, pero aquí no contamos con ningún apoyo si nos perdemos. En esta forma de trasmitir se nos permite mucho más interactuar con los niños, que sean ellos los que participen en el cuento, si la participación es buena, podemos cambiar la historia, el final, etc. ellos por lo general no conocerán el texto y al no tener libro, no tenernos que seguir una pauta.
 A la hora de realizar una de estas tres estrategias, el narrador (el que cuenta la historia) debe tener imaginación, expresividad y una buena comunicación para que se produzca empatía con los niños. Debemos conseguir una buena conexión. Tenemos que conseguir hacer soñar a los niños, transportándoles con la narración a un mundo imaginario. Para ello es importante que el narrador (el adulto que cuente la historia) se lo haya preparado previamente. Sepa de qué trata la historia, que valores y contravalores podemos extraer, sí a los niños les gustará o no, si es adecuado a la edad de los niños, etc.


Además de la hora del cuento, podemos hacer una multitud de actividades con los niños, antes, durante y después de la lectura. Estas actividades están pensadas para jugar con el niño, acercarle a la literatura cómo un juego, hacer que se divierta escuchado historias, transportarle a otros mundos. Tenemos que quitarnos de la cabeza la idea de hacer actividades antes y después de la lectura a modo de comprensión lectora.
  • Antes: Debemos crearles expectativas, intriga a los niños, que tengan ganas de que les contemos la historia. Plantear actividades, como puede ser hablarles de que trata el libro, y preguntarles a ellos, hacerles participes que se sientan protagonistas. Por ejemplo: Si les vamos a contar el libro “Cuéntame otra vez la noche en que nací”, les podemos preguntar si conocen su historia, si saben algo curioso del día en que nacieron, etc. Cómo ya sabemos los niños están en un período egocentrista, y les gusta mucho y quieren hablar de ellos, y esto nos puede servir para que quieran y disfruten de la lectura.
  • Durante: En las tres estrategias debemos buscar la interactuación con los niños. En el cuentacuentos es con la que más podemos interactuar con ellos, haciendo gestos, movimientos, etc. Al no tener libro, ni soporte visual, debemos ofrecerles espectáculo. En la narración con libro también se puede interactuar con ellos, aun que en esta estrategia no es conveniente hacer gestos, ya que contamos con el aporte visual del libro o las imágenes. La lectura es la estrategia que menos permite la interactuación. Pero en todas ellas debemos tener presentes un contacto visual, mirarles a los ojos.
  • Después: Cómo ya he dicho anteriormente las actividades, sobre todo las de después del cuento, no son para evaluar la lectura o la comprensión de la historia, para ello ya contamos con materiales didácticos. Lo que pretendemos con estas actividades es que los niños nos cuenten cómo han vivido la experiencia literaria, que les ha parecido la historia, sí les ha gustado o no, porque, etc. Una actividad estupenda después del cuento es hacerles preguntas y que los niños vayan contando lo que les ha parecido, que lo relacionen con sus experiencias, etc.
Después de ver este bloque en clase, he podido darme cuenta que no es tan fácil contarles historias a los niños, si lo queremos hacer bien claro. Me he dado cuenta que en nuestra futura profesión, tenemos en nuestras mano (junto a las familias) la posibilidad de acercar la literatura a los niños, las ganas por leer, por los libros, por las historias, etc. De hacerles ver que en los libros pueden encontrar millones de historias con las que sentirse identificado y las cuales les pueden trasladar a mundo preciosos e hisotrias magnificas. Para ello los profesionales debemos ser capaces de hacer buenas selecciones de libros, dependiendo del a edad de los niños, saberles trasmitir, hacer una buena lectura, narración o cuentacuentos, prepararnos bien las estrategias y una vez contado, disfrutar, hacer partícipe a los niños con actividades entretenidas, hablando, etc.
También me he podido dar cuenta que todo esto muchas veces en la práctica no es así. Cuando estuve de prácticas, las maestras contaban libros, hacían narración con cuento, pero no dejaban a los niños participar. Es decir, no les motivaban ni les creaban intriga antes del cuento, durante la narración no dejaban que los niños intervinieran y después ni siquieran hablaban, ni hacían alguna actividad. Desde mi observación pude darme cuenta que usaban los libros cómo relleno en las horas muertas, es decir después del desayuno y antes de ir al recreo leían un cuento para hacer tiempo hasta la hora del recreo. El contar un cuento no era una actividad o estaba integrado en el horario habitual. Además de que los libros que tenían en el aula “rincón de biblioteca” dejaban mucho que desear, tanto por cómo estaban cuidados, por la selección. (Este tema lo comentare más en profundidad en el bloque 5). Pero cómo de lo malo también se aprende, yo me llevo el hecho de que en mi futuro como maestra no quiero contarles un cuento a mis alumnos sólo por rellenar y ocupar horas. Sino que me encantaría trasmitirles el gusto por los libros, dedicar horas exclusivamente a contar historias, ver libros, hacer actividades sobre lo que nos parecen los libros o las historias contadas, que los niños y niñas puedan contagiarse de mis ganas y mi pasión por los libros, las historias y la magia que nos trasmiten.
Por último decir que he disfrutado cómo una niña pequeña con las clases de este bloque (sin desmerecer las otras clases). Escuchar las historias, los libros que nos contaba Irune, quedarme embobada oyendo, querer participar contando mis experiencias. 





¿Porque a quien no le gusta que le cuenten un cuento?